Mobbing en el trabajo: señales de acoso laboral y cómo puede ayudarte la terapia

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Acoso laboral o mobbing: señales para reconocerlo y cómo puede ayudarte la terapia

Pasamos una parte importante de nuestra vida en el trabajo. Por eso, cuando el entorno laboral empieza a generarte malestar, no siempre es fácil saber si estás atravesando una etapa complicada, un conflicto puntual o una situación que está afectando de forma más profunda a tu bienestar.

Quizá últimamente vas al trabajo con ansiedad. Te cuesta dormir antes de determinados días, repasas una y otra vez conversaciones que has tenido o estás pendiente de cada cosa que dices o haces para no equivocarte.

También pueden aparecer dudas como:

“¿Estoy exagerando?”

“¿Esto es normal en un trabajo?”

“¿Realmente me están tratando mal o soy yo quien lo está interpretando así?”

Cuando estas preguntas se repiten, puede ser útil detenerse a observar qué está ocurriendo.

El acoso laboral o mobbing puede incluir comportamientos repetidos de humillación, aislamiento, menosprecio, intimidación o cuestionamiento que terminan afectando al bienestar de la persona que los recibe.

No siempre existe un hecho concreto que permita identificarlo con facilidad. A veces se trata de pequeñas situaciones que se van acumulando durante semanas o meses.

¿Qué es el mobbing o acoso laboral?

El término mobbing se utiliza para hablar de determinadas situaciones de acoso psicológico dentro del entorno laboral.

Puede manifestarse de formas muy diferentes. Por ejemplo:

  • Recibir críticas constantes y desproporcionadas.
  • Ser ridiculizado delante de otras personas.
  • Que se cuestione continuamente tu trabajo aunque cumplas con tus tareas.
  • Que no se te proporcione información que necesitas para trabajar.
  • Quedar excluido de reuniones, conversaciones o decisiones que te afectan.
  • Recibir comentarios humillantes o despectivos.
  • Que se difundan rumores sobre ti.
  • Que se minimicen sistemáticamente tus logros.
  • Recibir tareas imposibles de cumplir o, por el contrario, dejar de recibir trabajo con la intención de apartarte.

Una persona puede llegar a sentir que haga lo que haga nunca es suficiente.

Quizá entregas un trabajo y la respuesta siempre es negativa. Quizá tus propuestas se ignoran hasta que otra persona dice exactamente lo mismo. O empiezas a notar que tus compañeros dejan de incluirte en conversaciones, reuniones o descansos.

Sin embargo, no todo conflicto laboral es acoso laboral.

En cualquier trabajo puede haber desacuerdos, momentos de tensión, errores, críticas profesionales o responsables especialmente exigentes.

Para comprender mejor una situación hay que tener en cuenta qué está ocurriendo, con qué frecuencia, desde cuándo, quién participa y qué efecto está teniendo sobre ti.

¿Cómo saber si lo que estás viviendo puede ser acoso laboral?

No existe una única señal que permita saberlo.

Además, las consecuencias pueden variar mucho de una persona a otra. Lo importante es observar si ha cambiado la forma en la que vives tu trabajo y si determinadas situaciones se están repitiendo.

Vas al trabajo con ansiedad o miedo

Puedes empezar a sentir nerviosismo antes de entrar, los domingos por la tarde o simplemente al pensar que vas a coincidir con una persona determinada.

Quizá te despiertas pensando en lo que puede ocurrir ese día o notas tensión cada vez que recibes un correo, una llamada o una convocatoria de reunión.

Te cuesta dejar de pensar en el trabajo

La jornada termina, pero el trabajo sigue contigo.

Repasas conversaciones, analizas qué dijiste, piensas qué podrías haber respondido o intentas anticipar qué ocurrirá al día siguiente.

Incluso durante el fin de semana puedes seguir dándole vueltas a situaciones que han ocurrido en la empresa.

Empiezas a dudar de tu capacidad profesional

Esta es una de las consecuencias que puede resultar más desconcertante.

Puede que antes te sintieras competente en tu trabajo y ahora revises cada tarea varias veces porque temes cometer un error.

O que hayas pasado de pensar:

“Esto que está ocurriendo no me parece justo”

a pensar:

“Quizá realmente no sirvo para esto”.

Cuando una persona recibe críticas, menosprecio o cuestionamientos de manera continuada, puede terminar dudando de su propia percepción y de sus capacidades.

Sientes que menosprecian o invalidan tu trabajo

Puede ocurrir que tus aportaciones se ignoren, que aquello que haces bien nunca se reconozca o que cualquier error adquiera una importancia desproporcionada.

También puede aparecer la sensación de que constantemente tienes que demostrar que eres válido o justificar decisiones que antes realizabas con normalidad.

Te hacen el vacío o te sientes aislado

El aislamiento no siempre es evidente.

Puede aparecer cuando dejan de avisarte de determinadas reuniones, cuando notas que las conversaciones se detienen al llegar tú o cuando progresivamente vas quedando fuera de actividades en las que antes participabas.

El trabajo está afectando a otras áreas de tu vida

El malestar puede empezar a aparecer también fuera del horario laboral.

Puedes dormir peor, estar más irritable, sentirte triste o llegar a casa sin energía para hacer actividades que antes disfrutabas.

En algunos casos, la preocupación por el trabajo empieza incluso a afectar a las relaciones con la pareja, la familia o los amigos.

¿Por qué cuesta tanto identificar el acoso laboral?

Una de las dificultades del mobbing es que muchas veces no empieza con un acontecimiento evidente.

Puede tratarse de una acumulación de comentarios, críticas, exclusiones o comportamientos que inicialmente parecen poco importantes.

Con el tiempo puedes empezar a preguntarte:

“Quizá esto sea normal.”

“En todos los trabajos hay problemas.”

“Soy demasiado sensible.”

“Tal vez realmente estoy haciendo algo mal.”

Cuando una situación se mantiene durante mucho tiempo, también es posible que acabes normalizando cosas que antes te habrían parecido inaceptables.

A esto puede añadirse el miedo a las consecuencias.

Hablar puede generar preocupación por perder el trabajo, empeorar la situación, recibir represalias o no ser creído.

Por eso, no necesitas saber con certeza si estás sufriendo mobbing para pedir ayuda psicológica.

Puedes acudir simplemente porque algo está ocurriendo en tu trabajo y está afectando a cómo te sientes.

Diferencia entre un conflicto laboral y el mobbing

No siempre es fácil diferenciarlos.

Un desacuerdo puntual con un compañero, recibir una crítica profesional o atravesar una etapa de mucha carga de trabajo no significa necesariamente que exista acoso.

En cambio, conviene prestar atención cuando aparecen conductas repetidas de humillación, aislamiento, intimidación o menosprecio, especialmente cuando se prolongan en el tiempo y empiezan a afectar a tu bienestar.

No se trata únicamente de preguntarse:

“¿Ha ocurrido algo desagradable?”

Sino también:

  • ¿Esto ocurre repetidamente?
  • ¿Siempre ocurre conmigo?
  • ¿Estoy empezando a tener miedo de ir a trabajar?
  • ¿Estoy dudando de mí constantemente desde que empezó esta situación?
  • ¿Mi vida fuera del trabajo también se está viendo afectada?

Estas preguntas no sirven para establecer por tu cuenta si existe legalmente una situación de acoso laboral, pero sí pueden ayudarte a observar el impacto que está teniendo lo que estás viviendo.

¿Cuándo puede ser útil acudir a terapia?

No necesitas esperar a estar completamente desbordado.

Puede ser útil pedir ayuda cuando notas que una situación laboral empieza a ocupar demasiado espacio en tu vida.

Por ejemplo, si:

  • Sientes ansiedad antes de ir a trabajar.
  • Duermes peor debido a las preocupaciones laborales.
  • Pasas gran parte de tu tiempo libre pensando en lo ocurrido.
  • Has empezado a dudar constantemente de tus capacidades.
  • Tienes miedo de determinadas personas o reuniones.
  • Te cuesta desconectar incluso durante los fines de semana.
  • Estás más triste, irritable o agotado.
  • La situación está afectando a tus relaciones personales.
  • No sabes qué hacer ni cómo interpretar lo que está ocurriendo.

También puedes acudir aunque todavía tengas dudas.

No necesitas llegar a consulta diciendo “estoy sufriendo mobbing”.

Puede ser suficiente empezar por:

“Desde hace unos meses no estoy bien en el trabajo y ya no sé si el problema soy yo.”

¿Cómo puedo ayudarte en terapia si estás viviendo una situación laboral difícil?

Cuando una persona llega a consulta por un problema laboral, no empiezo tratando de decidir si lo que ocurre debe llamarse o no mobbing.

Primero necesitamos comprender qué estás viviendo.

Podemos revisar situaciones concretas: qué ocurre en el trabajo, quién participa, cómo respondes tú, qué pensamientos aparecen después y de qué manera está afectando a tu sueño, tu estado de ánimo, tu autoestima o tus relaciones.

A partir de ahí, el proceso se adapta a lo que necesitas.

En terapia podemos trabajar la ansiedad que aparece antes de ir a trabajar, la inseguridad que se ha ido generando, el miedo a equivocarte, la culpa, la dificultad para poner límites o la sensación de indefensión.

También podemos trabajar situaciones concretas.

Por ejemplo, cómo afrontar una conversación difícil, cómo expresar una necesidad, qué ocurre cuando recibes una crítica o cómo recuperar la confianza en tus capacidades después de meses sintiéndote cuestionado.

Trabajo desde un enfoque integrativo, por lo que no utilizo exactamente las mismas herramientas con todas las personas. Cada situación laboral y cada persona son diferentes.

Mi trabajo consiste en comprender qué te está ocurriendo y adaptar el proceso a tus necesidades y al momento en el que te encuentras.

La terapia psicológica tampoco sustituye las medidas laborales, sindicales o legales que puedan ser necesarias.

Si existe una situación de acoso, puede ser importante buscar también asesoramiento específico sobre las opciones disponibles. En terapia podemos centrarnos en cómo está afectándote emocionalmente y en ayudarte a afrontar las decisiones que tengas que ir tomando.

Preguntas frecuentes sobre acoso laboral y terapia

¿Cómo sé si realmente estoy sufriendo acoso laboral?

No siempre es fácil determinarlo.

Puede ayudarte observar si determinados comportamientos se repiten, desde cuándo están ocurriendo y qué efecto están teniendo sobre ti.

No necesitas tener una respuesta clara antes de acudir a terapia. Podemos empezar por ordenar lo que estás viviendo.

¿Y si mi jefe simplemente es muy exigente?

La exigencia profesional no es lo mismo que el acoso laboral.

Recibir feedback, que te señalen un error o que te pidan mejorar una tarea forma parte de muchos trabajos.

La diferencia puede estar en la existencia de un patrón repetido de humillación, intimidación, aislamiento o menosprecio que va más allá de una crítica profesional concreta.

¿Por qué dudo tanto de mí desde que empezó esta situación?

Cuando una persona lleva tiempo sintiéndose cuestionada o menospreciada, puede empezar a revisar constantemente lo que hace y a desconfiar de su propio criterio.

“¿Lo habré entendido mal?”

“¿Estaré exagerando?”

“¿Realmente soy tan malo en mi trabajo?”

Estas dudas pueden convertirse en una parte importante del malestar y pueden trabajarse en terapia.

¿Tengo que denunciar antes de ir a terapia?

No.

Puedes acudir aunque no hayas denunciado, no tengas claro qué quieres hacer o incluso aunque todavía dudes de si existe acoso.

La terapia y las decisiones laborales o legales son cuestiones diferentes.

¿La terapia puede ayudar si sigo trabajando allí?

Sí.

Podemos trabajar el impacto emocional mientras continúas en tu puesto: ansiedad, miedo, inseguridad, pensamientos repetitivos, límites o dificultad para desconectar.

Eso no significa que la terapia tenga que ayudarte a “soportar” una situación perjudicial. Si es necesario tomar otras medidas, pueden valorarse a través de las vías correspondientes.

No necesitas tener claro qué está pasando para pedir ayuda

Una situación laboral difícil puede acabar ocupando mucho más espacio del que parece.

Quizá empezaste pensando que sería algo temporal y ahora duermes peor, vas al trabajo con miedo o dudas constantemente de si estás haciendo las cosas bien.

No necesitas decidir antes de pedir ayuda si lo que ocurre es mobbing, si es suficientemente grave o qué vas a hacer con tu trabajo.

Puedes empezar simplemente explicando lo que estás viviendo.

Si el trabajo está afectando a tu bienestar y te resulta difícil ordenar lo que está ocurriendo, puedes solicitar una primera consulta conmigo, presencialmente en Vitoria-Gasteiz u online, para valorar tu situación y qué tipo de acompañamiento puede resultarte útil.